El sistema de refrigeración de un coche es fundamental para que la mecánica dure lo máximo posible, evitando desgastes prematuros o sobrecalentamientos.

Su funcionamiento es el siguiente

La bomba del circuito de refrigeración (bomba de agua), que está accionada por el motor del coche, activa la circulación del líquido refrigerante en todo su recorrido con una velocidad proporcional a la del propio motor. Para ello la bomba aspira el líquido refrigerante de la parte baja del radiador y la impulsa al interior del motor a través de los espacios que hay entre la cámara de combustión y las camisas de los pistones.

Cuando ha completado su recorrido interno por el bloque, el refrigerante sale por la parte alta de la culata y vuelve al radiador por la parte superior. Cuando llega a él, ha de pasar por todos los paneles de refrigeración a fin de disminuir su temperatura gracias a la acción del aire que entra desde la calle (o a través del electro ventilador en caso de que el vehículo esté parado).

Gracias a esta circulación, el agua se mantiene en temperaturas que oscilan entre los 8 a 10 grados centígrados a la salida y a 80 o 90 grados a la entrada. Esta temperatura está controlada por una válvula de paso (conocida comúnmente por termostato) que vigila que no existan cambios bruscos de temperatura en el interior del motor y por consiguiente surjas averías por dilatación y contracción de los materiales.